Sunday, January 28, 2007

Onorio Ferrero
(Torino,1908- Lima, 1989)


LA PATINOIRE

¿Es pues la luna que con patines de oro se desliza,
En las sombras del crepúsculo teñido de brumas?
¿La luna, tan blanca en el éter azul, así como
En el líquido azul del mar las espumas vírgenes?
Desierto está el camino; pero el grácil tallo que todavía
Escuálido se extiende, como en la inútil plegaria,
Al gélido soplo del viento que en la sombra nocturna
Precede, posee la inconsciente agitación del antiguo frenesí.
Oscuro está el camino; pero cual diamante purísimo,
Inmóvil el lago titila, espejando en la tristeza del Ocaso
La languidez de las breves luces nostálgicas.
Las músicas arcanas, voces cuyo eco ya se apagó
Responden con vagas ondas secretas del conocido parque,
Son débiles y tenues; desaparecen; y el sol real
En los mantos de púrpura y oro
Ostenta el caduco esplendor,
a la tierna Diosa de la frente luminosa
La plateada tristeza, el dominio del mundo cedió.
Tú sola, Oh fuente, con el limpio sonido del cristal,
Interrumpes el duro silencio hecho de hielo;
Y el arroyo, que con impulso alegre inquieto desgrana
Por esos labios tuyos de mármol,
Una voz resuena
Tan clara que en el corazón me recorre
Con el sentir profundo
De alguna melodía consumida por el incansable tiempo.
Te escucho. Sólo por el alma fresca que guardas,
El tiempo es la música de unas aguas de perenne juego.
Oh, fuente amiga; por el inextinguible amor
Que yo traigo a este divino, breve trazo
Del vasto universo infinito; lejos del afán
Del mundo, me es querido tu memorable canto en la escarcha;
Por ti me asalta el mar antes de la tempestad
Y aun me embriaga la estrella que tal vez ya naufragó
En el umbrío gris de las nubes. Así, buscando
Las huellas de los pasos adorados
Que esconde el Invierno
En el blanco sudario de nieve, yo voy recordando
Las aguas de intenso murmullo, encrespadas por la dulce,
Juguetona caricia primaveral de Céfiro.
Fragancia de rosas, y plácidos cielos, y ardorosa
Dulzura de idilios fantásticos, encantamiento de los crepúsculos,
Una vez soñé sobre las orillas del lago de plata.
Y ahora que a mi alrededor no distingo más que las flores del hielo
Y el blanco silencio, me parece que el joven sueño
Desciende hasta las cosas terrenales, las cosas desiertas
De latidos; y pienso que quizá sea más dulce morir
Que apretar con brazos gélidos los restos exánimes
De aquel deseo alcanzado que exhala, en una breve,
Extrema sonrisa, el antiguo tormento sublime.
Pero un débil rayo del astro que vela pensativo
¿Puede rasgar los velos que caen desde la árida noche?
Desierto está el camino... envuelto en el blanco sudario...
Pero mira... sobre el límpido espejo... allá abajo..., entre las brumas;
¿Es pues la luna, que con patines de oro se desliza?

(de “La Cetra”, publicado en Torino en el año 1929. La traducción pertenece a Cecilia Medo Ferrero. Fue realizada en el año 1986)

1 Comments:

Blogger Pa-Tricia said...

hola mauricio, he leído lo que escribiste, me parece interesante... pero a decir verdad, lo más interesante fue leer que la traducción fue escrita por cecilia (lucía)medo ferrero, a quién creo conocer, mil disculpas por usar tu página para esto, pero es que me emocioné tanto...

si fuera mucho pedirte... le des mis teléfonos a ella, para poder comunicarnos, ya que perdí todo tipo de comunicación desde que se fue a arequipa... mi teléfono es 9727-8788 - 336-8458 (a partir de las ocho pm)

y mi correo es delverdealazul@hotmail.com

muchas gracias mauricio

saludos y cariños para ti y tu familia...

4:45 PM  

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